Este es el núcleo del Vuelan. El tramo obligatorio que todos hacemos.
Tres países distintos, unidos por el caos, la calma y la sorpresa.
No hay una lógica común, tampoco hace falta.
Este es el núcleo del Vuelan. El tramo obligatorio que todos hacemos.
Tres países distintos, unidos por el caos, la calma y la sorpresa.
No hay una lógica común, tampoco hace falta.
Momentos icónicos
Palacio Real
Bamboo Island
Buceo
Angkor Wat
Ha Long Bay
Casco historico Hoi An
¿Qué incluye?
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Visas: Gestión y costo de visas.
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Visas: Gestión y costo de visas.
Actividades incluidas
Hay experiencias que elegimos incluir porque sabemos que muestran el alma de cada lugar. Y no nos las queremos perder.
Tailandia
Bangkok: Palacio Real, Buda acostado, Mercado flotante y Mercado del tren
Phi Phi: día de playa en Bamboo Island con almuerzo, aguas y barco incluido.
Camboya
Siem Reap: Angkor Wat. Entrada, transporte y guía en español.
Vietnam
Hanoi: Bahía de Halong, crucero con noche en habitación para 2 personas. Incluye comidas, kayak, entradas a las cuevas. No incluye bebidas.
Ho Chi Minh: Tuneles de Cu Chi. Entrada, transporte y guía en español. Museo de la guerra.
Tailandia
Bangkok: recorrido por el Palacio Real, Wat Pho, Wat Arun y paseo por los canales.
Phi Phi: día de playa en Bamboo Island con almuerzo, aguas y barco incluido.
Camboya
Siem Reap: Angkor Wat. Entrada, transporte y guía en español.
Vietnam
Hanoi: Bahía de Halong, crucero con noche en habitación para 2 personas. Incluye comidas, kayak, entradas a las cuevas. No incluye bebidas.
Ho Chi Minh: Tuneles de Cu Chi. Entrada, transporte y guía en español. Museo de la guerra.
Hoja de ruta
Bangkok | 4 días.
Tailandia no espera. Apenas bajamos del avión ya sentimos el calor, el ruido, los aromas dulces y picantes que salen de cada esquina. Nos alojamos cerca del movimiento. Salimos en tuk tuk, en botes, o a pie, según lo que pida el día. Hay templos dorados, budas gigantes, mercados flotantes. Todo brilla y abruma. Algunos se animan a probar escorpiones y grillos. Otros se pierden en el regateo. Y de noche, la ciudad cambia de cara. Khaosan Road se enciende, los puestos abren hasta tarde y Bangkok hace honor a su apodo: la ciudad que nunca descansa.
Phi Phi | 4 días.
La llegada a las Phi Phi ya vale el viaje: tren cama, ferry y de repente ese color de agua que parece editado. Pero no. Acá los días huelen a protector solar y saben a sal. Hay playa, sí, pero también paseos en Long Tails, snorkel, buceo y salidas nocturnas para cenar con los pies en la arena. La isla es tan chica que se recorre en chancletas. Y después de unos días, ya sabés dónde sirven el mejor pad thai, en qué lugar se ve el atardecer y en qué esquina suena siempre la misma canción. Te adaptás a su ritmo. Y ella, un poco, también al tuyo.
Phuket | 2 días.
Volvemos al continente, pero no del todo. Phuket es una mezcla de callejones, playas ruidosas, motos que zumban, y mercados nocturnos donde todo parece recién salido del wok. Es base para descansar un poco antes de seguir de viaje.
Siem Reap | 3 días.
Cruzamos de país. Camboya nos recibe con sonrisas tranquilas y un idioma que suena a susurro. Nos alojamos en Siem Reap, puerta de entrada a Angkor. Los días arrancan temprano: antes del sol ya estamos camino a los templos. Algunos gigantes y famosos. Otros escondidos entre la selva. Hay historias de imperios, de piedras vivas, de raíces que se comen los techos. Nos movemos en tuk tuk, nos sacamos mil fotos, y nos quedamos en silencio frente a una imagen que ya vimos en películas, pero que en vivo se siente distinta.
Ho Chi Minh | 3 días.
Acá todo se mueve rápido. Las motos, la gente, el aire. Cruzar una calle es un acto de fe.
Empezamos en el ruido: mercados, bocinas, carteles. Pero también hay memoria: túneles que fueron refugio, museos que te dejan en silencio, historias que no entran en una vitrina.
Y entre todo eso… una birra en la vereda, una charla que baja la espuma. Así arranca Vietnam: con un poco de caos y un montón de humanidad.
Hoi An | 3 días.
Todo parece calmo en Hoi An. Las lámparas se prenden al atardecer, los barquitos bajan por el río como si no tuvieran apuro. Se anda en bici, se come en la calle, se explora sin mapa. No es grande, pero tiene lo justo: sabor local, colores cálidos, silencio amable. Es fácil quedarse colgado mirando. Hoi An tiene eso: un encanto sereno, que te va envolviendo sin que te des cuenta.
Hanoi | 3 días.
Hay muchas motos. Demasiadas. Y sin embargo… todo fluye.
Cruzar una calle parece imposible, hasta que aprendés a hacerlo con fe y paso firme.
Hay mercados que parecen pasadizos secretos, y tienditas donde te probás championes sin sacarte la mochila.
El café se toma fuerte, espeso, con hielo o con huevo. El phở se come a cualquier hora, en una silla diminuta que parece de juguete.
Todo parece demasiado. Pero al segundo día, ya sabés por dónde caminar.
Ha Long Bay | 2 días.
Dormimos flotando. Rodeados de piedras gigantes que emergen del agua como si alguien las hubiera dejado caer desde el cielo.
Durante el día, paseamos en kayak, visitamos unas cuevas y comemos pescado fresco. A la noche, el silencio. Un silencio raro, que no da miedo.
Y al amanecer… bueno. Hay que estar ahí para verlo.