Parece simple: islas, sol y agua transparente. Pero hay algo en el aire, o en vos, que te lleva más lejos de lo que pensabas.
¿Qué es Mochileros (30 a 49 años)?
Un viaje pensado para quienes buscan un espíritu mochilero: libertad, ritmo y ganas de improvisar. Con todo resuelto, sin preocuparte por la logística. Hoteles bien ubicados, traslados listos y espacio para sumar experiencias sobre la marcha. Lo separamos por edad, así compartís con compañeros que tienen la misma energía y ganas que vos. Siempre acompañado por nuestro equipo, para que disfrutes sin preocuparte por nada.
Momentos icónicos
Tirta Empul
Snorkel
Single Fin
Ha Long Bay
Motoqueada
Cu Chi Tunnel
¿Qué incluye?
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Visas: Gestión y costo de visas.
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Visas: Gestión y costo de visas.
Hoja de ruta
Ubud | 4 días.
Bali empieza con verde. En Ubud las motos se mezclan con templos y arrozales. Hacemos ofrendas con flores, andamos en moto sin tener idea, comemos cosas que no sabemos pronunciar.
Gili | 3 días.
En las islas Gili no hay autos. Solo bicicletas y gente caminando descalza. Los días se llenan de snorkel, siestas y libros a medio leer. Es un buen momento para mirar el mar sin pensar en nada. O pensar en todo.
Uluwatu | 3 días.
Últimos días en Indonesia. Y se sienten. Uluwatu tiene acantilados imponentes, atardeceres que te obligan a frenar, y un templo lleno de monos que parecen saber algo que vos todavía no. Cerramos esta etapa del viaje entre olas, birritas, y esa mezcla rara de nostalgia y gratitud que solo aparece cuando algo fue realmente bueno.
Ho Chi Minh | 3 días.
Acá todo se mueve rápido. Las motos, la gente, el aire. Cruzar una calle es un acto de fe.
Empezamos en el ruido: mercados, bocinas, carteles. Pero también hay memoria: túneles que fueron refugio, museos que te dejan en silencio, historias que no entran en una vitrina.
Y entre todo eso… una birra en la vereda, una charla que baja la espuma. Así arranca Vietnam: con un poco de caos y un montón de humanidad.
Hoi An | 3 días.
Todo parece calmo en Hoi An. Las lámparas se prenden al atardecer, los barquitos bajan por el río como si no tuvieran apuro. Se anda en bici, se come en la calle, se explora sin mapa. No es grande, pero tiene lo justo: sabor local, colores cálidos, silencio amable. Es fácil quedarse colgado mirando. Hoi An tiene eso: un encanto sereno, que te va envolviendo sin que te des cuenta.
Hanoi | 3 días.
Hay muchas motos. Demasiadas. Y sin embargo… todo fluye.
Cruzar una calle parece imposible, hasta que aprendés a hacerlo con fe y paso firme.
Hay mercados que parecen pasadizos secretos, y tienditas donde te probás championes sin sacarte la mochila.
El café se toma fuerte, espeso, con hielo o con huevo. El phở se come a cualquier hora, en una silla diminuta que parece de juguete.
Todo parece demasiado. Pero al segundo día, ya sabés por dónde caminar.
Sapa | 2 días.
Montañas verdes, terrazas de arroz, niebla bajita que se cuela entre las casas.
Acá no hay bocinas. Hay pasos. Caminamos entre aldeas, cruzamos puentes de madera, saludamos en idiomas que no entendemos.
Y aunque el cuerpo se canse, hay algo que se acomoda por dentro.
Ha Long Bay | 2 días.
Dormimos flotando. Rodeados de piedras gigantes que emergen del agua como si alguien las hubiera dejado caer desde el cielo.
Durante el día, paseamos en kayak, visitamos unas cuevas y comemos pescado fresco. A la noche, el silencio. Un silencio raro, que no da miedo.
Y al amanecer… bueno. Hay que estar ahí para verlo.
Esto no termina acá...
Indonesia y Vietnam no son un viaje cerrado. Son parte de algo más grande.
Este recorrido está pensado como una aventura por capítulos. Cada tramo conecta con el siguiente, y podés sumarte donde quieras. Todo está armado para que el viaje siga fluyendo, sin cortes y con todo resuelto desde antes.
Algunos hacen dos países. Otros, tres. Y hay quienes cruzan medio continente.