Después de atravesar la intensidad de India, ese mundo que no se calla nunca, que late fuerte y empuja constantemente, entrar a Nepal se siente distinto.
Pokhara me enseñó un Nepal hecho de pausas. No es solo las montañas que todos venimos a buscar. También es la gente que vive a sus pies, haciendo de los días algo simple. Como si la vida no necesitara ser tan grande para ser suficiente.
Acá la vida parece ir más despacio, pero no porque falte algo sino porque nadie parece estar corriendo detrás de todo todo el tiempo.
Empezás a preguntarte en qué momento te acostumbraste a vivir tan apurada. Cuánto del apuro es realmente necesario y cuánto es simplemente costumbre. Cuánto de lo que perseguis vale lo que te cuesta.
En qué momento dejamos de sentarnos simplemente a mirar lo que pasa.
Pokhara tiene esa forma de recordarte que la vida también puede ser otra cosa. Que tal vez el tiempo no siempre fue esto que vivimos; una carrera, una agenda llena o una sensación permanente de llegar tarde.
Se me hace curioso pensar que está tan cerca de India en el mapa. Sin embargo, se sienten como dos maneras muy distintas de habitar el mundo.
El Dhampus, las casas de piedra, los caminos de tierra y las montañas que aparecen y desaparecen entre las nubes hacen que todo parezca detenido en otro tiempo. Uno llega caminando y entiende rápido que el mundo, visto desde arriba, pierde volumen. Las noticias, el ruido, las urgencias.
En Katmandú el tiempo se estira. Algunos viajeros escribieron que esta ciudad siempre fue un cruce de caminos; comerciantes, peregrinos, hippies, buscadores de algo que no sabían nombrar. Quizá por eso Katmandú tiene esa sensación rara de estar en movimiento y en pausa al mismo tiempo.
Nepal te deja pensando si de verdad queremos vivir siempre así de rápido o si en algún rincón del mundo ( o de uno mismo ) todavía es posible aprender a ir un poco más lento.
Viajar no me cambió en una revelación épica. Hay algo muy íntimo en descubrir que uno puede vivir distinto.
Este viaje me está enseñando otra forma de estar en el mundo.
¿Cómo quiero vivir? ¿A qué ritmo? ¿Con quién? ¿Y para qué?