Sri Lanka te sacude. Maldivas te suelta. Una empieza con trenes. La otra termina en bote.
¿Qué es Mochileros (30 a 49 años)?
Un viaje pensado para quienes buscan un espíritu mochilero: libertad, ritmo y ganas de improvisar. Con todo resuelto, sin preocuparte por la logística. Hoteles bien ubicados, traslados listos y espacio para sumar experiencias sobre la marcha. Lo separamos por edad, así compartís con compañeros que tienen la misma energía y ganas que vos. Siempre acompañado por nuestro equipo, para que disfrutes sin preocuparte por nada.
Momentos icónicos
Tren Panorámico
Little Adam´s Peak
Safari
Nado con tiburones
Sandbank
Isla Fulidhoo
¿Qué incluye?
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Visas: Gestión y costo de visas.
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Visas: Gestión y costo de visas.
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Actividades incluidas
Hay experiencias que elegimos incluir porque sabemos que muestran el alma de cada lugar. Y no nos las queremos perder.
India
Delhi en Tuk Tuk: Tumba de Humayún, Puerta de Delhi, Parlamento y Ghandi Smitri.
Old Delhi en metro: Jama Masjid y más rincones caóticos.
Agra: entradas a Taj Mahal y Fuerte Rojo.
Varanasi: paseo en bote por el Ganges.
Nepal
Dhampus a pie: trekking con noche en la montaña (comidas incluidas).
Swayambhunath: entrada incluida al templo.
Boudhanath: entrada incluida al templo.
India
Delhi en Tuk Tuk: Tumba de Humayún, Puerta de Delhi, Parlamento y Ghandi Smitri.
Old Delhi en metro: Jama Masjid y más rincones caóticos.
Agra: entradas a Taj Mahal y Fuerte Rojo.
Varanasi: paseo en bote por el Ganges.
Nepal
Dhampus a pie: trekking con noche en la montaña (comidas incluidas).
Swayambhunath: entrada incluida al templo.
Boudhanath: entrada incluida al templo.
Hoja de ruta
Kandy | 1 día.
Todo huele a incienso, curry suave y lluvia recién caída. Acá empezamos a entender que en Sri Lanka todo está vivo: los templos, los mercados, los monos. Visitamos el Templo del Diente y escuchamos tambores que hacen temblar el piso. Nadie entiende bien el ritual. Y está perfecto así.
Nuwara Eliya | 1 día.
Subimos. La temperatura baja. Cambiamos el caos por una calma de otro siglo. Le dicen "la pequeña Inglaterra", pero a nosotros nos suena más a cuento de niebla y tazas de té. Desde acá tomamos el tren panorámico, ese que aparece en todas las fotos pero que en vivo es todavía más irreal. Ventanas abiertas y un ritmo que no apura a nadie. Es más que un traslado: es parte del viaje.
Ella | 2 días.
Llegamos en el tren panorámico. Ese que cruza plantaciones de té y parece flotar entre la niebla. En Ella todo es más lento. Caminamos hasta Little Adam's Peak, cruzamos puentes de hierro, y en el camino entendemos por qué todo el mundo habla de este tramo como si fuera un hechizo.
Mirissa | 3 días.
Dicen que si mirás bien, se ven ballenas. Nosotros igual miramos aunque no aparezcan. Paseamos en barco, flotamos, probamos el picante local y nos dejamos estar. De noche hay fuego, de día hay sol. Y en el medio, uno se reencuentra con algo que no sabía que había perdido.
Bentota | 1 día.
El sur nos recibe con arena tibia y ritmo lento. Acá se cambia el tren por el agua. Hacemos safari fluvial entre manglares, comemos pescado fresco y nos damos cuenta de que hay silencios que sólo aparecen cuando uno para un poco. Bentota es eso: una pausa.
Colombo | 1 día.
Volvemos a la ciudad. Pero esta vez con sal en la piel. Colombo es mezcla: de caos y orden, de templos y shoppings, de trenes ruidosos y taxis con perfume fuerte. Es solo una noche, pero alcanza para mirar hacia atrás y notar todo lo que ya cambió.
Maafushi | 5 días.
Maldivas no es solo postales. Es calor, viento salado y tiempo elástico. Acá los pies están siempre mojados y la ropa nunca se seca del todo. Nadamos entre tiburones, caminamos sobre bancos de arena que desaparecen y nos dejamos llevar por el ritmo del agua. No hay mucho más. Y no hace falta.
Esto no termina acá...
Sri Lanka y Maldivas no son un viaje cerrado. Son parte de algo más grande.
Este recorrido está pensado como una aventura por capítulos. Cada tramo conecta con el siguiente, y podés sumarte donde quieras. Todo está armado para que el viaje siga fluyendo, sin cortes y con todo resuelto desde antes.
Algunos hacen dos países. Otros, tres. Y hay quienes cruzan medio continente.