Sri Lanka te sacude. Maldivas te suelta. Una empieza con trenes. La otra termina en bote.
¿Qué es Mochileros (30 a 49 años)?
Un viaje pensado para quienes buscan un espíritu mochilero: libertad, ritmo y ganas de improvisar. Con todo resuelto, sin preocuparte por la logística. Hoteles bien ubicados, traslados listos y espacio para sumar experiencias sobre la marcha. Lo separamos por edad, así compartís con compañeros que tienen la misma energía y ganas que vos. Siempre acompañado por nuestro equipo, para que disfrutes sin preocuparte por nada.
Momentos icónicos
Tren Panorámico
Little Adam´s Peak
Safari
Nado con tiburones
Ha Long Bay
Casco Historico Hoi An
¿Qué incluye?
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Visas: Gestión y costo de visas.
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Traslados: TODOS los vuelos y traslados necesarios para movernos.
Alojamientos: Hoteles bien ubicados y probados por nosotros. Con desayuno incluido
Acompañamiento: Dos colaboradores de T&T que viajan con el grupo.
Visas: Gestión y costo de visas.
Hoja de ruta
Kandy | 1 día.
Todo huele a incienso, curry suave y lluvia recién caída. Acá empezamos a entender que en Sri Lanka todo está vivo: los templos, los mercados, los monos. Visitamos el Templo del Diente y escuchamos tambores que hacen temblar el piso. Nadie entiende bien el ritual. Y está perfecto así.
Nuwara Eliya | 1 día.
Subimos. La temperatura baja. Cambiamos el caos por una calma de otro siglo. Le dicen "la pequeña Inglaterra", pero a nosotros nos suena más a cuento de niebla y tazas de té. Desde acá tomamos el tren panorámico, ese que aparece en todas las fotos pero que en vivo es todavía más irreal. Ventanas abiertas y un ritmo que no apura a nadie. Es más que un traslado: es parte del viaje.
Ella | 2 días.
Llegamos en el tren panorámico. Ese que cruza plantaciones de té y parece flotar entre la niebla. En Ella todo es más lento. Caminamos hasta Little Adam's Peak, cruzamos puentes de hierro, y en el camino entendemos por qué todo el mundo habla de este tramo como si fuera un hechizo.
Mirissa | 3 días.
Dicen que si mirás bien, se ven ballenas. Nosotros igual miramos aunque no aparezcan. Paseamos en barco, flotamos, probamos el picante local y nos dejamos estar. De noche hay fuego, de día hay sol. Y en el medio, uno se reencuentra con algo que no sabía que había perdido.
Bentota | 1 día.
El sur nos recibe con arena tibia y ritmo lento. Acá se cambia el tren por el agua. Hacemos safari fluvial entre manglares, comemos pescado fresco y nos damos cuenta de que hay silencios que sólo aparecen cuando uno para un poco. Bentota es eso: una pausa.
Colombo | 1 día.
Volvemos a la ciudad. Pero esta vez con sal en la piel. Colombo es mezcla: de caos y orden, de templos y shoppings, de trenes ruidosos y taxis con perfume fuerte. Es solo una noche, pero alcanza para mirar hacia atrás y notar todo lo que ya cambió.
Maafushi | 5 días.
Maldivas no es solo postales. Es calor, viento salado y tiempo elástico. Acá los pies están siempre mojados y la ropa nunca se seca del todo. Nadamos entre tiburones, caminamos sobre bancos de arena que desaparecen y nos dejamos llevar por el ritmo del agua. No hay mucho más. Y no hace falta.
Ho Chi Minh | 3 días.
Acá todo se mueve rápido. Las motos, la gente, el aire. Cruzar una calle es un acto de fe.
Empezamos en el ruido: mercados, bocinas, carteles. Pero también hay memoria: túneles que fueron refugio, museos que te dejan en silencio, historias que no entran en una vitrina.
Y entre todo eso… una birra en la vereda, una charla que baja la espuma. Así arranca Vietnam: con un poco de caos y un montón de humanidad.
Hoi An | 3 días.
Todo parece calmo en Hoi An. Las lámparas se prenden al atardecer, los barquitos bajan por el río como si no tuvieran apuro. Se anda en bici, se come en la calle, se explora sin mapa. No es grande, pero tiene lo justo: sabor local, colores cálidos, silencio amable. Es fácil quedarse colgado mirando. Hoi An tiene eso: un encanto sereno, que te va envolviendo sin que te des cuenta.
Hanoi | 3 días.
Hay muchas motos. Demasiadas. Y sin embargo… todo fluye.
Cruzar una calle parece imposible, hasta que aprendés a hacerlo con fe y paso firme.
Hay mercados que parecen pasadizos secretos, y tienditas donde te probás championes sin sacarte la mochila.
El café se toma fuerte, espeso, con hielo o con huevo. El phở se come a cualquier hora, en una silla diminuta que parece de juguete.
Todo parece demasiado. Pero al segundo día, ya sabés por dónde caminar.
Sapa | 2 días.
Montañas verdes, terrazas de arroz, niebla bajita que se cuela entre las casas.
Acá no hay bocinas. Hay pasos. Caminamos entre aldeas, cruzamos puentes de madera, saludamos en idiomas que no entendemos.
Y aunque el cuerpo se canse, hay algo que se acomoda por dentro.
Ha Long Bay | 2 días.
Dormimos flotando. Rodeados de piedras gigantes que emergen del agua como si alguien las hubiera dejado caer desde el cielo.
Durante el día, paseamos en kayak, visitamos unas cuevas y comemos pescado fresco. A la noche, el silencio. Un silencio raro, que no da miedo.
Y al amanecer… bueno. Hay que estar ahí para verlo.
Esto no termina acá...
Sri Lanka, Maldivas & Vietnam no son un viaje cerrado. Son parte de algo más grande.
Este recorrido está pensado como una aventura por capítulos. Cada tramo conecta con el siguiente, y podés sumarte donde quieras. Todo está armado para que el viaje siga fluyendo, sin cortes y con todo resuelto desde antes.
Algunos hacen dos países. Otros, tres. Y hay quienes cruzan medio continente.